Preguntas frecuentes sobre contratar una consultora de crecimiento
Contestadas como las contestamos en una reunión. Si algo no está acá, escríbenos y lo agregamos.
Las diez que más nos hacen
Una agencia recibe un pedido y lo entrega bien: tres piezas, una campaña, una página. El cliente decide qué pedir. Una consultora estudia el negocio y dice qué hay que hacer, y responde por que eso funcione. La diferencia se nota en una sola cosa: si el diagnóstico dice que una entrega no hace falta, no se hace y no se cobra.
Por el punto de partida: un diagnóstico de dónde está roto el negocio, cuál es el tamaño real del mercado y por dónde conviene salir a vender. De ahí sale qué se hace después. Nunca al revés.
Sí, cuando ya está claro a quién se le habla, con qué argumento y en qué mercado. Cuando eso no está claro, ejecutar sin diagnóstico no sale más barato: sale más caro, porque se paga dos veces, primero la pieza equivocada y después la correcta.
En industrial y manufactura, sí, con varios años y en cuatro países. En otros sectores puede que sea la primera vez, y lo decimos cuando pasa. Entrar a un sector nuevo tiene una ventaja real: no llegamos con las respuestas de otro cliente. Lo primero que hacemos es estudiar ese mercado con fuentes verificables.
El diagnóstico entrega en semanas y ya cambia decisiones. Lo que se ve en ventas depende del ciclo del negocio: en venta consultiva industrial, un contacto puede tardar meses en cerrar. Por eso medimos oportunidades y avance por etapa, no solo ventas cerradas, que llegan tarde para corregir.
No hay que sacarla. El diagnóstico dice qué hay que hacer, y esa agencia puede ejecutar la parte que le corresponde. Lo que sí cambia es de qué se habla en la reunión mensual: se deja de revisar alcance e impresiones y se empieza a revisar si esa plata está entrando de vuelta.
Depende del alcance, y el alcance sale del diagnóstico, no de una lista de precios. Lo que sí es fijo es el criterio: se cotiza por decisiones y por horas de quien las produce, no por cantidad de piezas al mes. Si la conversación se está yendo hacia cuántos artículos o cuántos anuncios, estamos cotizando mal.
Dos cosas. Una persona que decida, con nombre, que apruebe lo que se entrega. Y acceso a lo que ya se tiene medido, aunque esté desordenado. Si no hay quién reciba el trabajo del lado del cliente, lo decimos antes de firmar, porque ese es el motivo por el que un buen proyecto termina sin usarse.
Se dice y se entrega igual. El diagnóstico sirve aunque la conclusión sea que el siguiente paso no es con nosotros. Ha pasado, y preferimos eso a vender una ejecución que no iba a funcionar.
Sí. La operación está en Medellín y hay proyectos corriendo en Colombia, México, Perú y Ecuador. El trabajo es remoto salvo cuando el proyecto pide presencia, que se acuerda desde el principio.
¿Tu pregunta no está acá?
Una conversación de treinta minutos, sin propuesta y sin presentación, para entender dónde está roto y si podemos ayudar.
Agenda tu diagnóstico