Qué preguntarle a una agencia o consultora antes de firmar

Escrito desde el otro lado del escritorio. Somos proveedor y estas son las preguntas que preferiríamos que nos hicieran, porque las que no se hacen son las que después rompen el proyecto.

Pídele que audite lo que ya tienes antes de cotizar. Un proveedor que cotiza sin mirar tu operación está adivinando, y esa adivinanza la pagas tú: en alcance que se estira, en horas que nadie presupuestó, o en un entregable que no se puede usar. Si se niega, ya sabes algo importante.

  1. 01

    ¿Puedes auditar lo que ya tengo antes de cotizar?

    Es la que más filtra. Cotizar sin ver la operación obliga a suponer, y toda suposición se cubre inflando el precio o recortando el alcance. Un proveedor que pide mirar primero está aceptando que el precio dependa de lo que encuentre, no de lo que imagina.

    Mala señal: un precio cerrado en la primera reunión, sin haber visto nada.

  2. 02

    ¿Quién va a ejecutar esto, y quién lo va a dirigir?

    No son la misma persona ni el mismo costo. Muchas propuestas cotizan la ejecución (las piezas, las campañas, el desarrollo) y dan por incluida la dirección, que es quien decide qué se hace y en qué orden. Cuando esa dirección no está costeada, alguien la termina cubriendo gratis, y eso termina apareciendo en tu proyecto como decisiones que se toman tarde, o que no toma nadie.

    Mala señal: la propuesta lista entregables pero no dice quién toma las decisiones.

  3. 03

    ¿Qué pasa si el diagnóstico dice que no me sirve lo que vine a comprar?

    Un proveedor honesto tiene que poder decirte que no. Si el diagnóstico solo puede terminar en la venta que ya estaba prevista, no es un diagnóstico: es una presentación de ventas con otro nombre.

    Buena señal: que exista un escenario declarado donde el proyecto no continúa.

  4. 04

    ¿Esto se cobra por proyecto o por mensualidad, y por qué?

    La respuesta correcta depende de tu problema, no de la preferencia del proveedor. Un problema agudo y acotado (un sitio, una marca, un desarrollo) se compra por proyecto. Un problema crónico (que no llegan oportunidades, que no cierran) no se arregla con un entregable: necesita alguien operando en el tiempo. Un proveedor que solo vende una de las dos formas te va a acomodar el problema a su modelo.

    Mala señal: la misma estructura de cobro para cualquier problema que le lleves.

  5. 05

    ¿Qué queda en mi empresa cuando ustedes se van?

    La respuesta no puede ser un documento. Un informe que nadie sabe operar es un gasto, no un activo. Lo que queda debería ser: el proceso escrito con su criterio de decisión, un responsable con nombre por etapa, la medición armada, y al menos un ciclo completo hecho junto a tu equipo.

    Mala señal: el entregable final es una presentación y una reunión de cierre.

  6. 06

    ¿Qué costos van a cargo mío y no están en el precio?

    Medios, licencias, herramientas, servidores. Si el proveedor intermedia esa plata, pregunta también cómo se factura: cuando un tercero pone el dinero de la pauta o de las licencias, la carga de impuestos y retenciones puede terminar pesando más que el honorario mismo.

    Buena señal: un cuadro que separa honorario de costos de terceros, con quién paga qué.

  7. 07

    ¿Con quién voy a hablar cuando algo salga mal?

    Pide el nombre. En proyectos de consultoría la persona que vende no siempre es la que ejecuta, y no siempre es la que decide. Saber a quién llamar cuando el proyecto se atasca vale más que cualquier cláusula.

    Mala señal: la respuesta es el nombre de la empresa, no el de una persona.

Porque nos ha pasado a nosotros

Estas preguntas no salen de un manual. Salen de revisar nuestras propias cotizaciones y encontrar cuatro cosas que se repetían: el alcance escrito al revés, el trabajo de dirección que nadie costeaba, el reproceso que no estaba presupuestado, y un margen de seguridad que no aguantaba el primer descuento. Cada una cambió la forma en que cotizamos antes de que la escribiéramos acá.

Cómo trabajamos Montamos tu proceso

El punto de partida

Si vas a hacernos estas preguntas, ya tenemos las respuestas

El punto de partida es un diagnóstico corto y pagado. Sirve para saber qué se puede hacer, qué no, y cuánto cuesta de verdad. Si al final dice que no somos los indicados, también sirve.

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